Un enigma llamado felicidad

Las personas suelen ver la felicidad como una ecuación matemática de lo más complicada e imposible de resolver, nos cuesta ser felices, y creo que una de las principales razones se debe a que no todos, son capaces de saber lo que es la felicidad.

Cuando pensamos en la felicidad esta ese constante conocimiento de que se basa en esos momentos de risa intensa, o por haber conseguido ese carro que tanto anhelabas, o lo reducimos a que es estar satisfechos con lo que nos pasa en el día a día, así como, por los logros alcanzados. La felicidad no tiene nada que ver con estar contento o alegre, las personas asumen que la felicidad son las cosas que le pasan, creen que están felices cuando le pasan cosas buenas y creen que no lo son cuando le pasan cosas malas.

El enigma tan grande que es la felicidad, se resuelve diciendo que, la felicidad es sentir esa plena tranquilidad y paz interior, estar bien contigo mismo, esto último es algo que se nos dificulta a muchos, sea por las expectativas que nosotros mismo pusimos en nuestros propios hombros, a por las expectativas que los demás tienen para nosotros.


Y es aquí cuando te das cuenta que, la felicidad no llega a ti de la nada, es un camino que tú eliges y al que tú mismo contribuyes, para algunos será más fácil alcanzarlo para otros no tanto, lo importante está en que, la felicidad está allí, existe solo hay que saber que ser feliz es una acción, una construcción, ser o no ser feliz depende de cada persona, de lo que cada individuo haga para llegar a ese camino.

Un primer paso por ser feliz es permitirte vivir la vida como tú quieres vivirla, con tus errores y aciertos, pero a tu manera, no como a los demás les parece que debes vivirla. Así que otórgate esa felicidad que todo el mundo merece y está obligado a tener.

 La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”. – Henry Van Dyke.


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